lunes, 31 de agosto de 2020

Hoy más que nunca, todos con Donald Trump, el gran defensor de los valores de Occidente


 Por Óscar Bermán (R).- Toda la izquierda internacional intenta evitar que se concreten dos hechos fundamentales de alcance mundial.

El primero y más importante, que Donald Trump sea reelegido presidente de los Estados Unidos. Quieren evitar a toda costa que el presidente norteamericano permanezca en la Casa Blanca y logre desbaratar el complot global de las izquierdas y las élites financieras, ayudados por grupos radicales de diferente calaña, para controlar y someter a los EEUU y al resto del mundo a la dictadura “progresista” del pensamiento único: el nuevo socialismo.

En este momento crucial de la historia de la humanidad, el Presidente Trump es literalmente el muro de contención que protege a la Libertad y el Progreso del intento de sometimiento socialista. Soros, Gates, los lobbys pederastas, la mafia de Hollywood vinculada al Partido Demócrata, los grupos radicales de izquierda promovidos por las grandes fortunas, los abortistas, los adoradores del Becerro de oro disfrazados de filántropos, conforman hoy el enemigo que trabaja incansablemente para el logro de oscuros objetivos que nos involucran a todos.

egundo: evitar a toda costa que el Gobierno de Trump acabe con las dictaduras comunistas de la región, todas ellas financiadas por el narcotráfico.

No es extraño que, de cara al objetivo de derrocar a Trump, cuenten con la activa participación de todas las izquierdas de América, Europa, Asia, así como de grupos radicales islámicos, todos ellos enemigos declarados de Occidente y de sus bases cristianas.

El problema es enormemente complejo y delicado. Por ello debemos tomar conciencia de a qué y a quiénes nos estamos enfrentando. Observen los oportunos disturbios raciales y de género en todas partes, el virus COVID 19 liberado este año por los chinos para diezmar las economías, y los incesantes ataques de los medios de comunicación socialistas a cualquier representante público que defienda los valores inmateriales que las élites globales quieren confinar. Todo forma parte de un gigantesco conglomerado para poner fin a la civilización que ha servido, entre otras cosas, para trascendentalizar la vida humana.

Son ya 21 años de dictadura comunista en Venezuela, 41 en Nicaragua, 60 en Cuba, 90 en China… Durante décadas, estos países han extendido su letal influencia a otros, sembrando en ellos el hambre y la represión.

¿Por qué los intereses del globalismo coinciden casi siempre con las estrategias de estas férreas dictaduras? ¿Recuerdan algún alegato de Soros, algún manifiesto de Hollywood, alguna manifestación de Biden, en contra de las lacerantes condiciones de vida que deben soportar las personas que viven en esos y otros muchos países gobernados a sangre y fuego por la izquierda?

Asimilemos lo que está sucediendo, pongamos mucha atención a los hechos y mucho empeño en la lucha contra esta estrategia de dominación, diseñada y ejecutada coordinadamente por los socialistas y globalistas, en estrecho consorcio.

Esto va mucho más allá de la lucha por la Libertad. Se trata de la Lucha del Bien para vencer al Mal, con sus muchos disfraces falsamente solidarios.

Lo que hay en juego en Estados Unidos a todos nos concierne. Con la ayuda de Dios y la férrea determinación de los hombres a no convertirse en esclavos, tenemos la posibilidad de un futuro sin las ataduras físicas y mentales que impone la izquierda a los pueblos que caen en sus manos.

Hoy más que nunca debemos estar del lado de quienes luchan contra ese encarnizado enemigo que es el cáncer comunista. Hoy más que nunca, todos con Donald Trump.

*Ex concejal del PP en Palafolls (Barcelona), ex miembro del comité ejecutivo regional del PP catalán y en la actualidad presidente de NOSOTROS- Partido de la Regeneración Social.


https://www.alertadigital.com/2020/08/31/hoy-mas-que-nunca-todos-con-donald-trump-el-gran-defensor-de-los-valores-de-occidente/?fbclid=IwAR1HhADt9_VwXKMlTuK1OQIN2_bxj54wnj0-7wMlpDupPfPLOVkZaOsv1Qc

viernes, 10 de julio de 2020

Óscar Bermán envía este mensaje a los españoles por la pasividad generalizada ante la gestión de la crisis por parte del Frente Popular.


Número uno de muertes por habitantes del mundo, por delante de todos los países del primer, segundo y tercer mundo. Número uno de Europa en conculcación de derechos democráticos y libertades. El mayor hundimiento económico de Europa y uno de los mayores del mundo. La mayor tasa de sanitarios contagiados del mundo. Un genocidio eugenésico aplicado sobre la población más débil, con menos expectativas de vida y que, en el caso de los ancianos, son los que más años llevan pagando la sanidad pública que los ha devuelto o dejado en sus casas y residencias para que murieran sin molestar.

Cualquier país del mundo, no ya de los avanzados y democráticos, habría sufrido una convulsión social y política que se habría llevado por delante al gobierno y, posiblemente, al régimen. Cualquier país menos España.

La sociedad española en su conjunto y por abrumadora mayoría ha consentido ese desastre histórico sin inmutarse. Habrá impunidad para los culpables y los responsables (recuerden y no lo olviden nunca: primer país del mundo en muertes por habitantes). Ninguno de los mecanismos de control propios de un estado de derecho ha funcionado: ni la oposición, ni la justicia, ni la prensa, ni la intelectualidad, ni la sociedad civil. Todo lo contrario, vivimos como si nada hubiera pasado, como si no fuera con nosotros ese récord de incompetencia y canallería (recuerden y no lo olviden nunca: los más indefensos se han dejado morir sin atender). Han fracasado todos los mecanismos del llamado estado de bienestar con el sistema de salud pública a la cabeza. Hemos sido retratados por la opinión pública mundial como un país de tercera teniendo medios y profesionales de primera.

¿Qué ha fallado? Todo. Porque en caso contrario es imposible lograr tal humillante desastre.

Por supuesto el gobierno del frente popular, compuesto por absolutos incompetentes expertos sólo en el navajeo político y arropados por el sectarismo ideológico que, como siempre ha ocurrido con cada aventura comunista, se ha visto arrollado por la realidad a pesar de la ceguera propagandística propia de avestruces pintadas de rojo. Un gobierno, si es que merece tal nombre, que, a pesar de haber sido colocado en el primer puesto mundial de incompetencia y crueldad, sigue impertérrito desmontando uno a uno todos los resortes sobre los que se sostiene nuestra libertad y prosperidad: la justicia, la prensa, las empresas… la Guardia Civil.

Y ha fallado, lo sigue haciendo, el principal protagonista de cualquier democracia: el pueblo. Porque tal nivel de fracaso de proporciones históricas (imaginemos lo que dirán de nosotros nuestros nietos) sin que tenga absolutamente ninguna clase de consecuencias (se dice pronto) sólo es posible si el pueblo está completamente anestesiado y carente del más mínimo pulso vital, social y político.

Es la sociedad española en su conjunto la que está dejándose engañar y anestesiar por la maquinaria propagandística del poder, oposición (gran nombre para la nada que ha hecho y hace) incluida, pensando que sin libertad ni dignidad protegen su prosperidad, su negocio, su estado de bienestar. Pero, parodiando a Churchill, pierde esta sociedad de nuevos ricos sin esfuerzo su dignidad y, además, perderá su prosperidad. Porque no hay prosperidad sin libertad. Y no hay libertad sin dignidad y lucha. En Otoño despertaremos todos, justos y pecadores, en la pesadilla de quienes no saben defender su libertad, su patrimonio y su futuro. En Otoño conoceremos lo que es una sociedad comunista al modo estúpido de los indolentes niños de papá (estado). Y, entonces, como en toda pesadilla comunista, será demasiado tarde para, al menos, una generación entera.

Mientras tanto, pasará el verano entre escándalo y escándalo que a nadie escandaliza. Nuestros muertos seguirán muertos y anticipadamente olvidados. El rey habrá hecho su gira publicitaria, la oposición seguirá esperando para recoger los frutos de nuestra desgracia sanitaria y económica, la prensa, excepto anecdóticas y meritorias excepciones, apestará aún más a régimen norcoreano sin necesidad de usar perfume, las grandes empresas seguirán sosteniendo a esa prensa para que el gobierno se mantenga y puedan seguir ellas con su negocio de BOE y comisión, los funcionarios que cobran por protegernos seguirán de cuarentena, escondidos en su clandestinidad para que no peligre su sueldo, su carrera y la de sus nenes, y una inmensa mayoría del pueblo, derecha e izquierda, echará tierra en sus conciencias para poder ocuparse sin molestias en sus asuntos chicos y grandes.

Esa es la realidad de una nación que acaba de lograr las más altas cotas mundiales de incompetencia y crueldad. La realidad que nos está esperando cuando pase el calor y entremos en la España peronista que, no tengan la menor duda, mantendrá la UE en su seno hasta que hayamos colmado todas las paciencias y malgastado todas las oportunidades. Es decir, para cuando se dé la vuelta el año. Y, entonces, ya sin remedio, nos veremos en el espejo de nuestra dejadez, cuando no de la mezquindad de una mayoría que no merecemos el resto. O sí, porque la permitimos. Y ahí, en el pecado, llevaremos todos la penitencia.  

Presidente Nacional de Nosotros
Partido de la Regeneración Social
Óscar Bermán Boldú


domingo, 3 de mayo de 2020

“En Honor de los caídos”



Allá por Noviembre de 2014, unas 74.000 personas firmaron en la plataforma digital Change.org, por iniciativa de Javier Limón, marido de la enfermera Teresa Romero, única infectada en España por la epidemia de Ébola, nada menos que la dimisión de los responsables de la ejecución de su perro. Casi seis años después no es un perro el ejecutado, sino cientos de personas humanas las que han sido abandonadas a su suerte y otras miles las que han muerto ¿ejecutadas? por la imprudencia homicida de permitir las manifestaciones de 8M. Cierto, ahora también han muerto muchos españoles a causa directa y única de la propia enfermedad, cuando entonces no murió absolutamente ninguna persona humana por el brote de Ébola en España. Es más, ni siquiera hubo tal brote.

Es tan desproporcionada la comparación desde todos los puntos de vista que no merece la pena entrar en ella. Pero sí merece la pena, y mucha, entrar en los miles de muertos que esta pandemia desastrosamente gestionada por el primer gobierno de frente popular que existe en Europa desde la II Guerra Mundial y, en España, desde un poco antes, cuando la II República anunciaba con su desastrosa gestión la pandemia de sangre y odio que se avecinaba.

Estamos a punto de entrar en una de las épocas más oscuras de nuestra Historia reciente, desde luego desde que disfrutamos de un régimen democrático, en la que se alcanzarán cotas de desempleo, pobreza y desesperación que no se veían desde que España despegó con el crecimiento más alto de Europa y casi del mundo después del Plan de estabilización allá por el año 1958. Debemos prepararnos para emular la titánica gesta que nuestros padres y abuelos llevaron a cabo sacando a España de la miseria hasta colocarla en el octavo puesto como potencia industrial del planeta. Y debemos hacerlo después de haber enterrado a esos mismos padres y abuelos que no han podido disfrutar de una sanidad del primer mundo gestionada por un gobierno del peor tercer mundo. 

Muchos han sido enterrados solos, después de haber muerto también solos y tras ser rechazados en las puertas de los hospitales que ellos pagaron desde el primer día de su construcción o quedarse sin asistencia médica en las residencias desde las que su personal hacía llamamientos desesperados pidiendo una ayuda que nunca llegó.

Han muerto ancianos, jóvenes con enfermedades previas y muchos españoles que no encontrarán siquiera un lugar en ninguna estadística porque fallecieron de otras enfermedades que, al estar la sanidad colapsada, no fueron atendidas.

Sí, ahora nos toca demostrar que tenemos la misma entereza y talento que esos a los que se ha dejado morir porque, de todas formas, ya les quedaba poca vida. Como en los peores rincones del mundo más pobre o desalmado. Ahora tenemos que dejar de vivir como nuevos ricos y aprender a ganarnos la vida como nuestros padres y abuelos. Y eso va a ser duro. Pero no tanto como lo que les tocó a ellos ni tan ingrato como el pago que les hemos dado por habernos regalado una vida de nuevos ricos.

Sólo pido una cosa, antes de ponernos todos a gemir por nuestra mala fortuna. Que, al menos, honremos a nuestros caídos como se merecen. Y no que miremos a otro lado después de haberlos dejado morir como no se merecían. Que alguien, por ejemplo, su Majestad el rey de España, encuentre un momento para firmar un simple papel en el que ponga: A los caídos por España y todos los españoles, honor y gloria eterna. Y, si eso se hace en un acto público, incluso muchos lo agradeceríamos, como agradecemos de todo corazón lo que hicieron por nosotros.   


Presidente de NOSOTROS
Partido de la Regeneración Social
Óscar Bermán Boldú

jueves, 23 de abril de 2020

UN ABSURDO LAZO FLORAR DE QUITA Y PON PALAFOLLS. 



Mientras los ciudadanos de Palafolls estamos confinados, nuestro Ayuntamiento -afectado por el virus mental del separatismo-, nos muestra su prioridad. 

Con el pretexto del día de San Jordi, esta mañana, en la rotonda de la urbanización Ciudad Jardín, justo delante de mi casa, trabajadores de la Fundación Privada El Molí de Puigvert -tres furgonetas, más de ocho operarios y un fotógrafo-, han plantado un conjunto de flores en forma de un lazo amarillo (tal como se ve en la foto). 

Entiendo que a los lazis que gobiernan el Ayuntamiento de Palafolls, su obstinación enfermiza por la utopía independentista les ofusque el entendimiento. Pero aun así no deja de sorprenderme que después de más de 40 días de Estado de Alarma, aun no hayan tenido tiempo para poner un simple crespón negro en el Ayuntamiento en señal de duelo por los más de veinte mil fallecidos a causa de la pandemia del coronavirus, y si embargo si tienen tiempo y recursos para plantarme un lazo amarillo justo delante de mi domicilio familiar y lugar de confinamiento ¿Casualidad? Yo no creo en las casualidades. 

No parece que usar los caudales públicos para hacer propaganda de su estupidez separatista sea algo medianamente sensato ni aceptable, y menos en medio de la gravísima situación excepcional que estamos padeciendo. 



Asi lo han entendido los vecinos de Palafolls, cuya inmediata protesta ha sido de tal intensidad que ha obligado al Ayuntamiento a rectificar inmeditamente y retirar ese absurdo lazo amarillo. 

Los vecinos de Palafolls nos podríamos haber evitado la suma del coste de plantar ese lazo florar amarillo unido al coste de retirarlo. Le recuerdo al máximo responsable de la gestión económica del Ayuntamiento -del que fui concejal durante tantos años-, que independientemente de la cantidad que sea malversada, una malversación de fondos públicos siempre constituye un delito tipificado y punible.   


Óscar Bermán Boldú